Luis Manuel De Llano *
El termino inglés remake se traduce como una nueva versión de
una obra, la cual mantiene la trama original, pero actualiza el reparto de actores y
las locaciones para adaptarla a una nueva época.
Quizás, el más exitoso haya sido El Rey
León (Disney, 1994), que es una adaptación en dibujos animados de Hamlet, la
célebre obra de William Shakespeare.
El Rey Hamlet pasa a ser Mufasa; Claudio,
el hermano malvado, Scar; El Principe Hamlet, el heredero exiliado, Simba; Rosencrantz y Guildenstern, los amigos cómicos, Timón y Pumba.
Ahora, la transición venezolana tras la
extracción de Nicolas Maduro, trae a la pantalla una versión renovada de la transición
española tras la muerte del dictador Francisco Franco.
En España, el lema fue: "De la ley a
la ley a través de la ley". El uso de la propia legalidad franquista para legalizar
la democracia, la transformación desde adentro con los propios actores y mecanismos.
En Venezuela, podríamos asumir la consigna
“Del Plan de la Patria al Plan de 3 Fases a través del poder”.
En España, había una alternativa más
radical: borrar de un plumazo todo el sistema franquista, declarar ilegítimas
sus instituciones y convocar de inmediato a una Asamblea Constituyente. Sin
embargo, el riesgo era alto: un golpe de Estado.
Una comiquita
También en formato de comiquita, término coloquial con que llamamos a los dibujos animados en Venezuela, la película cuenta con un reconocido reparto de actores, encabezado por la administración Trump, que como la monarquía española retoma el poder después de décadas de estar excluidos del mismo.
Donald Trump es el Rey Juan Carlos I, la instancia superior con capacidad de tutela y poder de veto. Marco Rubio como Torcuato Fernández-Miranda, el real artífice de la estrategia de la transformación institucional.
Delcy Rodríguez como Adolfo Suárez, la
figura del gobierno anterior que es designada a dedo como presidente durante la
transición.
María Corina Machado como Santiago
Carrillo, el líder opositor de máxima legitimidad al que se le impedía regresar
al país y tuvo que hacerlo clandestinamente con una peluca.
La Mesa Gobierno-Asamblea 2015 como los
redactores de la Constitución de 1978, la plataforma técnica y política
encargada de crear el nuevo pacto institucional.
Jorge Rodríguez como Rodríguez de
Valcárcel, el presidente de las Cortes franquistas y
operador del engranaje legislativo saliente.
Diosdado Cabello como Girón de Velasco, el
jefe del bunker, el grupo originario y radical, que siempre se opuso a la
apertura.
Las Fuerza Armada Nacional Bolivariana
(FANB) como las Fuerzas Armadas españolas, el estamento militar que requirió garantías
de amnistía y salvaguarda.
La Piedrita y otros colectivos chavistas
como ETA y el Grapo, la amenaza de violencia paramilitar y desestabilización social
que acecha a todos.
Y… la actuación especial del primer actor
Edmundo González Urrutia en el papel de Dolores Ibárruri, “La Pasionaria”, la
figura política de altura que regresa al país.
Pónganse cómodos para ver este espectáculo geopolítico. Pidan una ración de tequeños, el pasapalo venezolano que ha conquistado las salas
de cine en España.
¿Respetará el guion de nuestra comiquita al
original de 1975 o traerá sorpresas?
¿Regresará María Corina Machado a su
patria, como Carrillo, quien tuvo que asumir el amargo costo político de pactar
con el régimen?
¿Creará Delcy Rodríguez un nuevo partido
político, como Suárez, y ganará las próximas elecciones con el apoyo del Rey,
perdón de Trump?
¿Será removido de su ministerio Diosdado
Cabello, como Girón Velasco, y se retirará a hacer negocios millonarios?
¿Ocupará González Urrutia, como la
Pasionaria, un escaño en una nueva Asamblea Nacional?
¿Equivaldrá el acuerdo petrolero en
Venezuela a los Pactos de la Moncloa, que estabilizaron la devastada economía
de España?
¿Será el reingreso de Venezuela al FMI, el
BM y el BID como la entrada de España en la OTAN (y posteriormente en la
Comunidad Económica Europea), un blindaje para la democracia?
¿Aguantaremos el remake criollo sin barrajar
los tequeños y gritar “mi bolivar”, “mi bolívar”, como en los antiguos cines
del centro de Caracas, cuando se trababa el rollo de la película?
El pragmatismo político y la madurez del
pueblo fueron claves en la transición española. Entre la muerte de Franco y las
elecciones pasaron exactamente 1 año, 6 meses y 26 días...
¡No se lo pierda. Mírela próximanete en su sala de cine más cercana!
*Luis Manuel de Llan o
Economista (UCAB), MBA (CGU) con más de 40 años de experiencia en la gerencia
de asuntos públicos de empresas venezolanas de categoría mundial. Profesor de
Gerencia de Asuntos Públicos (UCAB).

