👉Miguel Truzman T.-
Luego de una
temporada en el calor familiar, quizás el único reducto del amor sincero,
vuelvo a las letras y a la ciudad que me vio nacer, a la rutina no tan
rutinaria por el fragor que atraviesa el Estado de Israel, el pueblo judío y mi comunidad.
Al publicar
este artículo se habrán cumplido 112 días de aquel aciago 07 de octubre, en
donde se hizo añicos la edulcorada visión de algunos en la sociedad israelí,
en la posibilidad de vivir lado al lado con los terroristas y de una sociedad
educada y cultivada para el odio, la Yihad, el martirio, desde la más tierna
edad.
Hoy ha
quedado más que de mostrado lo que la historia nos ha puesto de manifiesto, en
los últimos 76 años, en la visión y deseo de gran parte del mundo islámico, en
donde el Estado palestino solo será posible sobre las cenizas del Estado de
Israel.
Así se
intentó su destrucción en las diferentes guerras desde 1948, intifadas,
atentados suicidas, decenas de miles de misiles lanzados al azar sobre Israel
desde Gaza, Líbano, Yemen.
Se recuerdan la andanada de misiles scud
disparados desde Irak contra Israel por 39 días por el sanguinario Saddam
Husein a finales de 1991, justamente se cumplen ahora 33 años de esos trágicos
eventos, pero a la vez milagrosos, porque a pesar de que el mundo libre pidió a
Israel no contraatacar, hubo soló 2 israelíes fallecidos por impactos directos
de los scud.
Las
declaraciones del liderazgo iraní y de Hamas, no dejan lugar a dudas sobre las intenciones
expuestas, no solo en la carta fundacional de Hamas, sino en forma clara y
abierta en declaraciones públicas y que a su vez ha sido el himno y bandera de
este movimiento genocida, que pretende, sueña y suspira con el exterminio y
desaparición de Israel y de su gente.
Cantan como si fuera una trino de algún
artista de moda, from the river to the
sea palestine will be free, como si el genocidio de todo un pueblo sea algo
poético y necesario para construir sobre
ese cementerio otro Estado, es algo aberrante y lo peor y más desquiciado de
todo esto, es que Israel y no el grupo terrorista Hamas, es el que está en el
banquillo de las acusados por genocidio en La Corte Internacional de Justicia.
Estamos
siendo testigos de la barbarie más profunda en acción y opinión, que ha sido
legitimada por un sector del mundo y de gobiernos de nuestra región con el
falaz argumento de la ocupación y el apartheid.
La solución
de 2 Estados que estuvo en la mesa desde 1947 con la resolución 181 de la ONU e
inclusive una década antes con la Comisión Peel, sucedidas en las próximas
décadas por varias otras propuestas, no se dio por que no era el interés del liderazgo árabe en principio y del palestino en las últimas décadas, por lo arriba
expuesto, hoy en día está posibilidad
está más distante que nunca, a pesar de las presiones y las buenas intenciones
de algunos países europeos, e incluso de EEUU.
¿Un cambio?
Para que se
conforme el Estado palestino, tiene que haber un cambio de conducta y
mentalidad de una generación que ha sido criada y educada para odiar a los
judíos; para inculcar que las tierras donde esta Israel les han sido robadas,
que han mantenido a sus ancestros como refugiados y en fin, en la mente de esos
niños, adolescentes y adultos esta
internalizado un relato que no los ha dejado desarrollarse en libertad, en
busca de la prosperidad sino en búsqueda de la venganza, de la Yihad y en
definitiva de la muerte como un Shajid.
Este cambio
de mentalidad en donde se eduque en la realidad histórica, en donde se enseñe
el amor a la familia, al vecino y a la humanidad, donde se respete la forma de
pensar, la religión que cada quien profese o inclusive la forma de vida que
cada quien quiera darse sin dañar al otro, será fundamental para poder vivir al
lado de personas que no se levantan en la mañana a ver a quien apuñalan,
atropellan o disparan.
La
desmilitarización es otro elemento esencial para esos territorios palestinos
que se han organizado para la guerra, en donde su gente es sencillamente parte
de ese arsenal que les sirve de carne de cañón, de escudos para su protección y
la de su arsenal bélico, obtenido por donaciones millonarias para el bienestar
de su pueblo, pero que se ha desviado para la causa de la Yihad.
Como siempre
a pesar de la tragedia que conlleva la guerra, oramos porque la pérdida de
tantas vidas en ambos lados, no sea en vano; que al final, quizás en el futuro
próximo, se logre que el liderazgo árabe de la región pueda proponer una
solución viable de un Estado palestino
con una jefatura fresca, no contaminada con la violencia y la educación al
odio. Que los acuerdos de Abraham se expandan en la región y se forme un solo
bloque entre árabes y judíos para unir esfuerzos para el bienestar, la
prosperidad y la fraternidad.
@migueltruzman
@miguel_truzman_tamsot
miguelt585@gmail.com