Punto Crítico MB

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Periodista graduado en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Experto en Comunicaciones Corporativas y Responsabilidad Social. He desarrollado mi labor en medios impresos, digitales y audiovisuales en Venezuela, Colombia, el Perú, Estados Unidos, España e Israel. Con una extensa red de contactos a nivel oficial y privado, lo que me permite establecer vínculos y relaciones con diversos sectores que hacen vida en el país y el exterior. Dime que quieres y te lo escribo. Papá al 200%

lunes, 28 de septiembre de 2026

El Plato de Lentejas: una lectura gerencial del dilema de la transición venezolana

 





Luis Manuel De Llano*

 

Un texto bíblico nos sirve de referencia para tratar de entender la situación política por la que atraviesa Venezuela. Se trata de la narración del Plato de Lentejas (Génesis 25:29-34). Los mellizos Esaú y Jacob, hijos de Isaac, eran muy diferentes, Esaú, el primogénito, era impulsivo y enfocado en el presente.

Por su parte, Jacob era tranquilo y pensaba siempre en el mañana. Un día, Esaú regresó del campo, agotado y casi muriendo de hambre. Al ver a Jacob cocinando, le rogó: "¡Dame de comer de ese guiso ahora mismo! ¡Estoy a punto de morir!". Jacob, astuto, le ofreció cambiarlo por su derecho de primogenitura, que representaba una doble porción de la herencia de su padre y el liderazgo familiar.

Esaú, quien, solo pensando en su estómago vacío, respondió "¿Para qué me sirve la primogenitura si me muero de hambre? Te la cedo y tu dame el guiso." ¿Que hubiera preferido usted: las lentejas o la primogenitura?

Asuntos Públicos y Asuntos Legales

En la oposición venezolana actualmente parece haber dos tipos de personas, que como los hermanos tiene puntos de vista diferentes. Un primer grupo está hambriento de legitimidad inmediata y proponen que se realicen elecciones libres ya mismo, sin ninguna limitación de los candidatos que deseen postularse.

El segundo grupo cree que lo prioritario en estos momentos es más bien la sostenibilidad política y que las elecciones se realicen una vez que estén garantizadas las condiciones mínimas. No trata de una diferencia de propósitos, sino del orden en que alcanzar objetivos comunes.

La lectura gerencial de esta situación es relevante principalmente porque hoy prevalece la perspectiva de la administración de Donald Trump, un hombre de negocios, cuyas decisiones se alinean con la lógica de los negocios, donde el pragmatismo marca el rumbo por encima de las formalidades legales.

Pienso que, en parte, se trata de la misma diferencia que comúnmente se da en las organizaciones entre el punto de vista de los Asuntos Legales basados en derechos de las partes y los Asuntos Públicos, más bien fundamentados en los intereses de cada una de esas partes.

Los Asuntos Legales están fundamentados en la ley, lo que dicta el derecho (en inglés law inforcement), mientras que los Asuntos Públicos responden a una negociación para llegar a un trato, lo que conviene a las partes (deal-making).

 

Ambos puntos de vista, que en el dilema venezolano actual representan la legalidad y la sostenibilidad, son válidos e importantes porque, en la práctica, el valor de una democracia no se basa solo en lo que deba hacerse hoy, sino también en lo que se podrá seguir haciendo en el futuro. Pareciera que la administración Trump busca resolver el conflicto con el método de la eficiencia corporativa como un asunto público, y no legal.     

En la lógica de los negocios, cuando una empresa entra en una crisis operativa profunda, se puede imponer una junta interventora. En el caso venezolano, la administración Trump actúa como esa junta externa y la imposición o exención de sanciones dejan de ser meras herramientas legales punitivas para convertirse en mecanismos de presión para forzar una reestructuración organizacional.

El dilema gerencial está en que si la junta interventora presiona demasiado rápido por un cambio o ratificación de la gerencia (elecciones), sin que los mandos operativos estén alineados, el resultado podría ser el quiebre del proyecto de transición.

La sostenibilidad, por tanto, requeriría que la actuación de la junta interventora se adecúe a las capacidades reales de ejecución del equipo operativo, evitando que la exigencia de resultados inmediatos canibalice la estructura necesaria para el éxito a mediano plazo. En este sentido, la situación también podría interpretarse como la tensión entre la justicia y la paz.

Siguiendo la lógica gerencial, el valor de una empresa se calcula como la multiplicación de su rentabilidad (capacidad de ganancia) por un múltiplo de años (potencialidad de permanencia). Una empresa con alta rentabilidad, pero baja sostenibilidad (por ejemplo, un producto de moda con una marca débil), puede venderse por 4 o 6 veces su ganancia. Es un buen negocio, pero frágil.

Mientras que una empresa con rentabilidad y alta sostenibilidad, (un producto establecido con una buena marca), puede venderse por 10 o 20 veces su ganancia. El dinero de hoy viene de la rentabilidad y la riqueza del mañana de la sostenibilidad.

Explicar el valor democrático a través de un múltiplo de años de legalidad es la forma en que pensaría un gerente, pero posiblemente no un abogado. De allí el dilema. Un gerente diría que la satisfacción de un derecho sin viabilidad resulta en un negocio frágil.

Bajo la lógica de la junta interventora, posiblemente lo que se está tratando de hacer es justamente desarrollar el potencial del país, enfocándose no solamente en lo que se es capaz de hacer hoy, sino también en lo que se podría hacer mañana. Pareciera que se trata de un enfoque puro pragmático que prioriza la sostenibilidad frente a la legitimidad, prefiriendo la primogenitura sobre el plato de lentejas.  

Hambre vs astucia

En la estructura clásica de la pirámide de decisiones en una empresa, el hambre de Esaú representaría el nivel táctico (la rentabilidad en el corto plazo), mientras que la astucia de Jacob haría referencia al nivel estratégico (la sostenibilidad a mediano plazo).

 

Pero antes de Esaú y Jacob, estuvo su padre Isaac, cuya vida se centró en nivel operativo (los resultados del día a día). Issac se dedicó a sembrar y cosechar, a asegurar la gestión los recursos del territorio y el suministro de agua y comida. En la empresa, la administración diaria (nivel operativo) es el que sustenta tanto la rentabilidad (nivel táctico) como la sostenibilidad (nivel estratégico).

Sin lo que Isaac hizo, Esaú y Jacob simplemente, no hubieran existido. Por su parte, Abraham, el patriarca y padre de Isaac es el fundamento que representa las políticas que rigen el comportamiento (nivel normativo o de gobernanza). Sin la visión de Abraham, no hubiera habido promesa, y por lo tanto, tampoco tierra que trabajar.   

La Biblia y la realidad venezolana

En la realidad venezolana, la gestión de Delcy Rodríguez encaja en el nivel operativo. Su labor se centra en la gerencia de la contingencia. Por una parte, prioriza la resiliencia inmediata sobre el dogma ideológico para mantener el sistema funcionando y por otra parte adapta su mensaje hacia propios y extraños para controlar daños.

Bajo la óptica de la administración de Trump (Abraham), la labor operativa inmediata de Delcy Rodríguez (Isaac) proporcionaría una plataforma real sobre la cual lograr inversiones extranjeras en las áreas en que el Estado ya no puede operar por sí solo (petróleo, minería, servicios, etc.), y a mediano plazo se convocarían unas elecciones libres según han expresado varios voceros de esa administración.      

El plazo no es una medida de tiempo rígida (como un número fijo de meses), sino una medida de capacidad de reacción. Depende enteramente del contexto: no es lo mismo el largo plazo para un vendedor de comida rápida que para una empresa de energía nuclear.

Sin embargo, tomando los parámetros típicos de la planificación financiera, podríamos decir que el inmediato plazo es hoy mismo, el corto plazo es 1 año, el mediano plazo 3 años más y el largo plazo 5 años.

La junta interventora habría establecido que en lo inmediato lo importante es la operatividad, la ejecución, que la administración no se detenga. En el corto plazo (1 año) se buscaría la rentabilidad de las inversiones extranjeras, la optimización, no solo se trataría de hacer las cosas, sino de hacerlas de forma que generen un excedente económico.

Sólo en el mediano plazo (3 años) de la sostenibilidad, el objetivo sería la legitimidad electoral. Y en el largo plazo (5 años) objetivo sería la consolidación de un nuevo sistema de gobierno con valores democráticos que perduren más allá de los líderes actuales.  

Según esta lectura gerencial, la junta estaría tratando de evitar el error de menospreciar alguno de los niveles de decisión gerencial, porque se podría crear una desconexión insalvable entre lo ideal del mañana y la realidad del hoy, una "esquizofrenia organizacional".

 

 

Un ejemplo típico de este "salto al vacío" ocurre cuando una organización decide realizar una transformación digital basándose únicamente en una visión (nivel estratégico), sin hacer los cambios requeridos en los procesos administrativos (nivel táctico) y educar al personal (nivel operativo).

El resultado podría ser la resistencia al cambio y el posible boicot de los trabajadores, que verían la nueva estrategia como un enemigo que eliminaría su trabajo con herramientas útiles computacionales. La cultura organizacional se fracturaría y la organización se devoraría a sí misma.

Esquizofrenia organizacional

En la política venezolana, la cultura organizacional está determinada por años de gobierno socialista. Quienes operan el sistema lógicamente han desarrollado una resistencia al cambio, a la transición, porque temen que una nueva estrategia signifique su despido inmediato o, peor aún, su procesamiento legal.

Esta es la raíz de la esquizofrenia organizacional: proponer un modelo externo liberal en una organización cuya cultura interna se basa en la autocracia. La administración Trump parece pensar que la transición no se basa únicamente el cumplimiento de la Constitución y las leyes, sino que es un proceso de gestión de cambio humano.

Si los operadores del nivel operativo perciben que la nueva estratégica no ofrece una opción de su permanencia, boicotearán cualquier intento de reforma. El éxito de la gerencia en este escenario depende de la capacidad de los líderes para reducir la incertidumbre, transformando el miedo al cambio en una aceptación pragmática de nuevos procesos que, aunque distintos, aseguren la permanencia del sistema.

Esta “esquizofrenia organizacional” no es un riesgo teórico, sino que la historia la confirma. Por ejemplo, la transición española, que fue citada como modelo de éxito pragmático por el mismo Marco Rubio, estuvo a punto de naufragar precisamente por el divorcio entre su estrategia democratizadora y una operatividad institucional atada al pasado.

Mientras el nivel normativo/estratégico diseñaba el futuro, el nivel táctico/operativo enfrentaba el asedio sangriento de ETA y el GRAPO, junto a un estamento militar que terminó manifestando su resistencia en el golpe de Tejero (23-F).

Fue el momento en que la cultura de la organización intentó devorar a su propia estrategia. Rubio parece pensar que el aprendizaje para Venezuela es que, si la arquitectura de la transición no logra alinear los niveles operativos/tácticos con los estratégicos/normativos, la situación política no solo podría volverse frágil, sino que también podría canibalizarse a sí misma.

En finanzas, el costo de oportunidad es la rentabilidad que se deja de percibir por elegir una opción sobre otra. Venezuela enfrenta hoy el costo de oportunidad más alto de su historia moderna.

 

La administración Trump puede estar pensando que si prioriza el plato de lentejas para obtener legitimidad en el corto plazo, podría estar sacrificando la doble herencia de la primogenitura de décadas de crecimiento institucional.

Un gerente de un fondo de inversión diría que Venezuela es un activo de gran valor con un descuento masivo por riesgo país, el valor está indiscutiblemente allí, pero la incapacidad de alinear los niveles de decisión podría impedir que ese valor se realice.

La transición, por tanto, se estaría leyendo como un plan de rescate financiero donde el principal activo a recuperar es la confianza. Pero, lamentablemente la confianza no se decreta, sino que se construye mediante la consistencia entre lo que se plantea hacer estratégicamente y lo que realmente se ejecuta operativamente.

Si el país continúa divergiendo entre la urgencia del hambre táctica y la ambición de la sostenibilidad sin un piso operativo sólido, el múltiplo de años de nuestra democracia seguiría siendo bajo, condenándonos a ser una nación de ganancias de ocasión en lugar de una potencia de riqueza sostenible.

El reto es construir un sistema gerencial que permita que la satisfacción del hambre de legitimidad no sacrifique la primogenitura de institucionalidad. Al parecer, hay quienes piensan que el orden de los factores si afecta el producto, por lo menos en el caso de la transición venezolana.

*Economista (UCAB), MBA (CGU) con más de 40 años de experiencia en la gerencia de asuntos públicos de empresas venezolanas de categoría mundial. Profesor de Gerencia de Asuntos Públicos (UCAB).

sábado, 19 de septiembre de 2026

Punto Crítico MB: El Esequibo y un "breve encuentro" en Nueva York

 




Mario Augusto Beroes Ríos

¿Puede Estados Unidos cambiar de opinión y apoyar ahora a Venezuela y no a Guyana en su histórica reclamación sobre el territorio del Esequibo? ¿Es posible ese cambio radical, y de ser cierto, qué motiva a la administración que encabeza Donald J. Trump a hacerlo? 

Pues este par de preguntas y otras referentes al vetusto tema geopolítico entre Venezuela y la antigua Guayana Británica se podrían plantear en el "breve encuentro" que sostendrán el martes 22 en horas de la mañana en la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el presidente Trump y la mandataria interina venezolana, Delcy Rodríguez. 

El Esequibo y un "breve encuentro" en NYC

¿Qué quiere el presidente Donald J. Trump demostrar con el "breve encuentro." La respuesta diplomáticamente correcta podría ser demostrar un cambio hacia el pragmatismo y priorizar los intereses energéticos y comerciales entre Estados Unidos y Venezuela; encuentro que sería el primer contacto directo a nivel presidencial entre ambos países en más de 10 años.

Sin embargo, hay ciertos puntos que no han salido a relucir, y que el mismo mandatario estadounidense se ha reservado, más allá de demostrar que el petróleo y los acuerdos comerciales son vitales, y la clave para la estrategia económica de su gobierno. 
Uno de estos puntos, confirmados por fuentes, tanto de Miraflores como de la cancillería venezolana, es la posibilidad de que el gobierno norteamericano modifique su política sobre la reclamación del territorio Esequibo que Venezuela mantiene desde hace más de un siglo con la República de Guyana, antes Guayana Británica.

A cambio, Delcy Rodríguez y el interinato que representa, le garantizarían al gobierno estadounidense la explotación exclusiva de los recursos forestales y minerales presentes en la zona, (que son muchos e importantes). El Rodrigato ansía seguir en el poder y mantenerlo por lo menos hasta el 2030, año en que se convocarían a elecciones.

La Zona en Reclamación del Territorio Esequibo.

Los asesores del ministerio de Relaciones Exteriores; inclusive el mismo canciler, Félix Placencia, han visto en el cambio de actitud del presidente Trump en el tema de las islas Malvinas, que ahora apoya a Argentina en la reclamación de este territorio insular al sur del Océano Atlántico ante la Gran Bretaña, la posibilidad de que el mandatario de los EEUU haga lo mismo con quien ha calificado de "persona estupenda, servicial, amable, estupenda", entre otros epítetos elogiosos, es decir la encargada Rodríguez.. 

Eso sí, dicho apoyo estadounidense no sería de gratis; vendría acompañado del compromiso por el cual Venezuela cedería la explotación de cualquier recurso vegetal y mineral, exclusivamente a empresas estadounidenses; probablemente afines al jefe de Estado de los EEUU. Si antres se lo ofrecieron a chinos, rusos e iraníes, porqué no ahora a los estadounidenses.

El Esequibo es tuyo, mío, nuestro

Son 159.542 kms. cuadrados; desde el oeste del Río Esequibo hasta el Monte Roraima que comparten ambas naciones con la República Federativa del Brasil. 

El territorio es mayoritariamente selva tropical y cuenta con importantes reservas de minerales (oro, bauxita, diamantes) y vastos yacimientos de petróleo y gas natural, que de lograrse el "cambio de seña" del presidente Trump (que ya lo hizo con Las islas Malvinas), serían explotadas y controladas por los EEUU.

Históricamente el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, que es como se conoce oficialmente a este país europeo, ha sido una nación depredadora o usurpadora de territorios en el mundo, y la América Hispana no escapó a este tipo de pillaje: Venezuela, Guatemala, Argentina y Chile saben de estos despojos territoriales, y el gobierno inglés, que nunca aceptó devolver lo que no era suyo y al ver que el tema se complicaba, decidió otorgarle la libertad a la antigua colonia, como fue el caso de la Guayana Británica, hoy República Cooperativa de Guyana, en 1966.

Las relaciones de Trump con los países europeos no son las mejores en estos momentos y pareciera que cada día se resquebrajan un poco más. El cambio de actitud en el apoyo a las Islas Malvinas, o Falkland, según los ingleses, no solo es un espaldarazo inesperado para el gobierno argentino de Milei, muy afín a Trump, sino que significa una posibilidad ¿real? de que Venezuela recupere un territorio robado por el imperio británico en el Siglo XIX.

La pregunta que queda, y que ninguna de las sesudas mentes en Miraflores, la Casa Amarilla y Carmelitas se han hecho, es si realmente ese apoyo abarcaría todo el territorio en reclamación, ya que Guyana perdería casi el 70% de su territorio. 

Siempre se ha reclamado, menos con Chávez

Realmente Venezuela nunca ha dejado de reclamar el robo de ese espacio territorial en el oriente de nuestros límites. Durante el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez (1952-1958), la propuesta venezolana para recuperar el Esequibo contemplaba la vía de la fuerza militar o una anexión con un estatus especial para la entonces Guayana Inglesa.

En el primer gobierno del presidente Rafael Caldera (1969-1973), es cuando Inglaterra le concede la independencia a su ex colonia. Entonces se acordó un congelamiento de la reclamación con la aplicación del Artículo IV del Acuerdo de Ginebra, por un plazo de 12 años. 

La medida buscaba suspender la confrontación directa, luego del descalabro del alzamiento del Rupununi y otros intentos anexionistas. 

En el segundo período presidencial de Carlos Andrés Pérez se intentó una transacción territorial, basándose en una atmósfera de aparente cordialidad en ese momento entre ambas naciones.

Bajo esta atmósfera de aparente cordialidad, se plantearon en la mesa de negociación al menos dos propuestas de delimitación de manera directa. La idea central de las cancillerías de Pérez apuntaba a una solución intermedia o de compromiso: Venezuela proponía que Guyana le restituyera una franja sustancial de territorio a cambio de que Caracas renunciara al resto de la reclamación total (los 159.500 km²). 

Estas ofertas buscaban principalmente asegurar para Venezuela una salida libre y soberana al Océano Atlántico y el control total sobre la fachada del Delta del Orinoco, rico en petróleo y gas, pero Guyana las rechazó de plano.

Si Estados Unidos decide respaldar formalmente la postura o la gestión de Delcy Rodríguez en relación con esta disputa territorial, los escenarios principales que podrían presentarse incluyen:

1-Un viraje radical en el equilibrio de fuerzas (El fin del apoyo total a Guyana). Históricamente, Washington respaldó a Georgetown debido a las concesiones de corporaciones como ExxonMobil y su alineación política. 

Si EE. UU. decide dar legitimidad o mediar a favor de las propuestas de Rodríguez, Guyana perdería su principal escudo diplomático y militar, forzándola a renegociar las fronteras marítimas y territoriales bajo condiciones menos favorables. 

2-Consolidación de licencias energéticas y retorno de transnacionales, lo que sería un apoyo directo a la administración de Rodríguez, que vendría condicionado por la seguridad de las inversiones. 

Esto abriría la puerta para que empresas estadounidenses y europeas operen formalmente bajo el paraguas legal venezolano, redefiniendo quién cobra las regalías y los impuestos por el crudo extraído en las aguas en disputa

3-Explotación conjunta de recursos: Internacionalistas sugieren que un acuerdo bilateral auspiciado por EE. UU. permitiría tanto a Venezuela como a Guyana explotar las riquezas energéticas del Esequibo de manera compartida, pero Venezuela se opone y de ahí que le cedería la explotación de dichos recursos a empresas de EEUU. 

A finales de 2023 se vivieron momentos de alta tensión militar en la frontera. Un alineamiento o mediación estadounidense con el gobierno interino de Rodríguez reduciría a cero cualquier posibilidad de escalada bélica en Sudamérica, garantizando la estabilidad regional necesaria para la continuidad del suministro petrolero global.

Personas de protocolo, conocedoras de este tipo de encuentro, han señalado que la posibilidad de que Delcy Rodríguez y Donald Trump hablen no pase de unos 20 minutos, lo que hace parecer difícil que el tema sea tratado con la importancia que amerita, pero en el MRE ya han establecido contactos con el departamento de Estado, e inclusive, se habla de contactos ofrecidos por Alejandro Betancourt con empresas estadounidenses para que se concrete el apoyo a nuestra reclamación territorial.


Los 12 torturadores del Rodrigato 

La Misión Internacional Independiente de la ONU presentó la actualización de sus hallazgos identificando a 12 altos cargos civiles y militares vinculados a violaciones sistemáticas de DDHH. 

El informe subraya la urgencia de reformas judiciales e institucionales. El documento limita la viabilidad de amnistías generales sin mecanismos de justicia transicional, al tiempo que presiona las dinámicas internas en la cúpula militar y de seguridad del Estado.

Doce señalados previos. Estos son los doce funcionarios que la Misión había identificado en informes anteriores y que, según su actualización, continúan o fueron reasignados a cargos relevantes: 

Gustavo Enrique González López, ministro de la Defensa desde marzo de 2026; exdirector del Sebin y exministro de Interior. La Misión lo vinculó previamente con órdenes o responsabilidades relacionadas con torturas y tratos crueles contra personas detenidas.

Vladimir Padrino López, ministro de Agricultura Productiva y Tierras; fue ministro de Defensa y comandante estratégico operacional de la FANB. Figura en informes por responsabilidad de mando asociada a la represión de manifestaciones y al uso letal de la fuerza.

 Diosdado Cabello Rondón, ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz y primer vicepresidente del PSUV. La Misión documentó su presunto control o influencia sobre estructuras de inteligencia y acciones de criminalización contra opositores.

Alexander Enrique Granko Arteaga, teniente coronel y alto funcionario de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), vinculado a la unidad CIN 3 y al Despacho de la DGCIM. 

Fue previamente mencionado por detenciones clandestinas y torturas atribuidas a estructuras bajo su dirección. José Miguel Domínguez Ramírez, “Miguelito” — director de Acciones Estratégicas y Tácticas de la Policía Nacional Bolivariana y subdirector de la PNB. 

La Misión de la ONU lo había asociado con operativos violentos, ejecuciones extrajudiciales y prácticas atribuidas a las antiguas FAES. 

Iván Rafael Hernández Dala, general de división y presidente de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv); fue director general de la DGCIM entre 2014 y 2024. 

La Misión lo había señalado por responsabilidades de mando respecto de abusos atribuidos a ese organismo. 

Tarek William Saab Halabi, exfiscal general y actual jefe de la Gran Misión Viva Venezuela, Mi Patria Querida. La Misión había documentado el posible uso instrumental del sistema penal para convalidar detenciones arbitrarias y obstaculizar investigaciones sobre torturas.

Ronny Fernando González Montesinos, comisario general y jefe de la División de Investigaciones Penales de la PNB; anteriormente funcionario del Sebin. Fue previamente mencionado por vigilancia ilegal, interceptaciones y hechos ocurridos en El Helicoide. 

Carmen Teresa Meléndez Rivas, alcaldesa del municipio Libertador de Caracas; exministra de Defensa y de Relaciones Interiores, Justicia y Paz. La Misión la vinculó con cadenas de mando asociadas al uso excesivo de la fuerza en contextos de protesta. 

Fabio Enrique Zavarse Pabón, mayor general y rector de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES); excomandante general de la Guardia Nacional Bolivariana. 

Ha sido señalado en relación con operaciones represivas y uso de la fuerza por unidades bajo su mando.

Carlos Leal Tellería, ministro de Alimentación y mayor general en situación de reserva activa. Está incluido entre los funcionarios previamente identificados por la Misión y que mantienen posiciones de relevancia. 

Cruz Torrealba, alcaldesa del municipio Aragua, estado Anzoátegui. Figura como la única autoridad municipal dentro del grupo de doce con evaluación previa de responsabilidad individual por la Misión. 

El informe también incorpora seis funcionarios descritos como parte de la arquitectura institucional que permitió o sostuvo la represión sistemática. Esta inclusión no equivale, por sí sola, a una atribución individual de responsabilidad penal bajo el estándar aplicado a los doce nombres anteriores. 

Larry Devoe, fiscal general de la República, Pedro Carreño diputado y Ministro de Relacione Interiores, Alexis Rodríguez Cabello, director general del Sebin, Javier Marcano Tábata, director general de la DGCIM. 

Freddy Bernal, gobernador del estado Táchira. José Adelino Ornelas Ferreira, general de división y secretario general del Consejo de Defensa de la Nación (Secodena).


sábado, 12 de septiembre de 2026

Punto Crítico MB: ¿Eres estadounidense; te quieres ganar $ 5.000?




1- Trump: Votas por nosotros y te doy $ 5.000

Donald Trump, presidente 47 de los Estados Unidos de América, es hiperbólico y eso es más que conocido. Su narcisismo le impide ver más allá de la sombra que proyecta su poca esbelta figura. Sus decisiones y exageraciones ya han desatado innumerables preocupaciones a todo nivel; inclusive sobre el estado de su salud mental.

La nación que preside o comanda, en algo menos de dos meses va a un proceso electoral, conocido como "medio mandato", donde el martes siguiente al primer lunes del mes de noviembre se escogerán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 33 o 34 de los 100 senadores del congreso estadounidense.

También se escogen 34 gobernadores de los estados que conforman la nación norteamericana y Vermont y Nueva Hampshire eligen gobernadores por un par de años. En total se escogen 36 gobernadores, que acompañarán además, algunos procesos procesos municipales y otros cargos públicos también locales.

A "difficult mid-term elections"

En este proceso electoral Donald J. Trump no parece que cuenta con los votos suficientes para conservar la mayoría en el Congreso. En la Cámara de Representantes, los republicanos poseen una pequeña ventaja al contar con 220 votos, mientras que los demócratas poseen 212 votos. Apenas 8 votos es la diferencia.

En el Senado hay 53 senadores republicanos, 45 demócratas y 2 independientes que votan a favor de los demócratas. Unido a eso, 36 gobernaciones y una serie de cargos municipales también serán escogidos el próximo martes 10 de noviembre.

La población adulta (personas de 18 años o más) en Estados Unidos se estima en aproximadamente 268 a 272 millones de personas, lo que representa cerca del 78 % de la población total del país.

En el Salón Oval sacan cuentas y los números no le dan al cuadragésimo séptimo presidente de los EEUU. Trump, al mejor rstilo populista, acude a "ofrecer regalos" para que el elector vote por su gente. 

En este caso, afirma que de ganar los republicanos ambas cámaras y algunas gobernaciones, destinará para cada "ciudadano estadounidense adulto" un cheque por 5 mil dólares ($5.000).

La oferta ha generado todo un debate en la ciudadanía de ese país, más allá de si es o no legal. Ya que según cálculos serían 1.3 billones de dólares que habría que adjuntar a la enorme deuda pública estadounidense, que ahora arrastra con el déficit además que genera el conflicto con Irán.

¿Este tipo de medidas calan en el electorado anglosajón? Especialmente por sus características patrioticas y de independencia de quienes se inclinaron a votar por la deportación desmedida y violenta que ha generado un gran impacto en la economía de los EEUU. ¿Está dispuesto el elector de los Estados Unidos a vender el futuro y el control del pais solo por 5 mil dólares? Según Trump el pago de este dinero no necesita de la aprobación del Congreso. 

Otorgar $5.000 a más de 240 millones de adultos requeriría un gasto público superior a 1,2 billones de dólares. Eso sí, el presidente advierte que ese dinero sólo puede gastarse en el territorio estadounidense.

Lo mejor de esta historia, que aún no termina, es que el mismo vicepresidente J.D. Vance aclaró que no se trata de un soborno sino de un dividendo impulsado por la fortaleza económica y de recaudación del país. 

¡Amanecerá y veremos!

2- Alejandro Betancourt se burló de la justicia internacional

Qué hizo y cómo lo hizo ya parece no importar. Lo que es cierto, es que se burló de la justicia española, la británica y la suiza y lo más triste, contando con el aval del gobierno de los Estados Unidos de América. Sí, hablamos de Alejandro Betancourt, para muchos, el nuevo zar del petróleo en Venezuela.

Datos aportados por el medio suizo Neue Zürcher Zeitung  y la agencia alemana de noticias DW, confirman que el pasado 19 de marzo, una videollamada a la fiscalía de Zurich de parte  de Todd Blanche, para esa fecha viceministro de Justicia de Estados Unidos, solicitó a los fiscales que el Gobierno estadounidense deseaba que Betancourt pudiese viajar  "con total libertad".

También pedía el funcionario norteamericano que se evitasen sanciones penales contra Betancourt. Al mismo tiempo, sin embargo,Blanche dijo que no quería 'interferir', según lo dio a conocer el diario Washington Post. 

Alejandro Betancourt desempeña un papel clave en los planes de Donald Trump, quien anuncia un acuerdo petrolero con Venezuela cuyas dimensiones parecen increíbles. 

El acuerdo se basará en una asociación entre Estados Unidos y empresas privadas. North American Blue Energy Partners (Nabep), la segunda mayor empresa petrolera privada de Venezuela, formará parte de esta empresa conjunta. Es propiedad de Betancourt.

De corrupto a zar petrolero

Es el año 2010. Alejandro Betancourt es la figura clave de un gran escándalo de corrupción relacionado con la empresa petrolera estatal venezolana PDVSA, que como todo en el actual sistema judicial chavista venezolano no encontró culpables...o se hizo que no los había

En 2019, fiscales de España y Suiza se fijaron en él. La Fiscalía de Zúrich congela unos 500 millones de dólares en sus cuentas bancarias suizas y lo busca mediante una orden de detención internacional. En septiembre de 2025, la Policía lo detiene en Londres. Queda en libertad con ciertas condiciones, pero debe entregar sus documentos de viaje. Los fiscales de Zúrich solicitan su extradición. Las cosas pintan mal para Betancourt. 

Sin embargo, su destino cambia en la noche del 3 de enero de 2026. A partir de ese momento  Betancourt se convierte en un hombre interesante para el Gobierno de Trump. "Alguien que conoce el negocio petrolero de su país de origen y que tiene los contactos adecuados. Alguien por quien merece la pena intervenir en las investigaciones penales de otro país."

El punto, además, radica en que nadie ha visto el acuerdo firmado entre el gobierno de Trump y el de la presidenta encargada de Venezuela. Nadie lo conoce. No aparece en ninguna página web oficial, blog o cuenta de red social. Ni siquiera en los oscuros y tétricos espacios de la Deep Web ¿Por qué?

¿Qué se esconde? Porque además, cada vez que algún funcionario estadounidense o venezolano trata de explicar dicho acuerdo, las cifras, los tiempos, el número de pozos a explotar; inclusive hasta los nombres de las empresas cambian. 

Hay algo que no cuadra y pareciera que el robo a nuestro país es no sólo evidente, sino descarado. Porque las promesas de cambio, de volver a la senda democrática, de acabar con el Rodrigato se alejan como la credibilidad a Trump y a su secretario de Estado, Marco Alejandro Rubio.

A pesar de su pésima reputación; de los robos, desfalcos y negocios inapropiados, Alejandro Betancourt, es por obra y gracia del gobierno de Donald Trump, el nuevo zar del petróleo en Venezuela. 

¡Nada más que decir!

sábado, 5 de septiembre de 2026

Punto Crítico MB: Delcy Eloina, la entreguista






Mario Augusto Beroes Ríos.-


1- Delcy E. Rodriguez, la entreguista


Según el Diccionario Anaya de la lengua española, la palabra entreguista se usa de manera despectiva para calificar a una persona o gobernante, que cede los intereses o la soberanía patria a potencias o intereses extranjeros. También se aplica a quien traiciona o vende los intereses de sus representados.

El ataque estadounidense a Venezuela ocurrido el pasado 3 de enero de este año, que concluyó con la detención y puesta en prisión de Nicolás Maduro y Cilia Flores, no cuenta con evidencia oficial de que haya existido una entrega pactada de la pareja presidencial por parte de Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez, aunque muchas pruebas y personas vinculadas al régimen y a la oposición han sugerido la existencia de una negociación interna.

¿Presunta traición?

Para muchos, ambos hermanos habrían facilitado o permitido la operación que concluyó con la captura de Moros y Flores para desplazarlo del poder y asumir ellos el control del gobierno en Venezuela.

Son más que conocidas, en diversos medios de comunicación venezolanos e internacionales, las versiones dadas a conocer con las discrepancias en los horarios y declaraciones ofrecidas por Jorge Rodríguez y Delcy Rodríguez sobre sus últimos contactos con Maduro antes de la incursión militar.

Maduro y Flores primero; el petróleo ahora

Esta semana la presidencia de los Estados Unidos de América oficializó  los alcances del tratado con el gobierno de Venezuela. El país suraméricano cede los derechos de explotación de 17 yacimientos petrolíferos por un siglo; sí 100 años, y de esta manera le resuelve un enorme problema político, económico y se se quiere, social a la administración que encabeza Donald J. Trump.

Bajo el acuerdo petrolero anunciado, Venezuela recibirá un estimado de entre 19 y 37 dólares por barril (con un valor base de referencia de 65 dólares por barril), lo que equivale a unos 209.335 millones de dólares totales para el Estado venezolano por los 65.000 millones de barriles involucrados. Toda una golilla para el gobierno estadounidense...ni en los tiempos de la dictadura de Juan Vicente Gómez hubo tamaño robo.

Lo mejor de dicha negociación acordada por la presidenta encargada, Delcy Eloina Rodríguez, es que la explotación del acuerdo queda asignada a la firma privada North American Blue Energy Partners (NABEP), controlada por Alejandro Betancourt y cuyo historial empresarial y judicial plantea preguntas de debida diligencia: qué evaluación hicieron las autoridades estadounidenses y venezolanas, bajo qué criterios fue seleccionado NABEP, quiénes son sus beneficiarios finales y qué salvaguardas contractuales previenen conflictos de interés, sobreprecios o desvío de recursos. 

Betancourt, quien se jacta de ser "un simple empresario petrolero", es investigado por las autoridades de España, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Suiza. Sin embargo, fue defendido por la presidencia encargada tras asegurar que fue sobreseído de causas pasadas. 

Y es aquí donde comienzan las diferencias entre ambos hermanos. Jorge Rodríguez acusó formalmente y llamó "ladrón" al empresario Alejandro Betancourt en el año 2020. Esta acusación ocurrió durante una alocución en televisión nacional en febrero de ese año.
Rodríguez (actual presidente de la Asamblea Nacional) tildó a Betancourt de "joya" y lo señaló públicamente por desfalcar al Estado venezolano mediante contratos eléctricos milmillonarios con sobreprecio obtenidos a través de la empresa Derwick Associates. 

En esa oportunidad, también mostró informes sobre investigaciones criminales por presunto lavado de dinero que el empresario enfrentaba en Estados Unidos por pertenecer a una amplia red de lavado de dinero a través de una malversación de fondos de la compañía petrolera estatal PDVSA. 

Pero por órdenes del secretario de Estado, Marcos Alejandro Rubio, los fiscales federales de Miami cerraron la investigación sobre Betancourt por órdenes de la oficina del entonces vicesecretario de Justicia Todd Blanche. Esta medida formó parte de un esfuerzo de funcionarios de la Casa Blanca de Trump y del secretario de Estado Marco Rubio para reclutar a Betancourt con el fin de articular un nuevo y enorme acuerdo petrolero con el Gobierno de Venezuela.

Luego de la "extracción" de Maduro y Flores, la oportunidad de Betancourt llegó y en cuestión de horas, recibió una llamada de funcionarios del Gobierno de EE.UU. que buscaban su ayuda para iniciar conversaciones con los funcionarios del Gobierno de Maduro que permanecían en el poder, encabezados por la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien además era la ministra de Petróleo.

La historia está demostrando que si la presidenta encargada entregó a quien era su amigo, compañero político y presidente del país, no va a tener problemas en entregar la principal riqueza de Venezuela a los EEUU, si el gobierno de Trump le garantiza su estadía en el gobierno, y además, una salida tranquila al exilio en algún país, probablemente del Golfo Pérsico, donde se sabe, ha trasladado parte de su fortuna junto a su hermano. 

El tamaño de lo negociado, lo poco transparente del proceso, unido a la falta de legitimidad democrática que en estos momentos tiene la señora Rodríguez nos da como resultado un mal acuerdo, ya que entregamos a los EEUU 35% del 55% de nuestro petróleo y otro 20% con enormes descuentos durante 100 años.

Delcy Rodríguez comenzó a distanciarse de Nicolás Maduro debido a profundas diferencias sobre el rumbo económico del país. Mientras el gobierno intentaba mantener sus alianzas tradicionales, ella consideraba que una apertura hacia nuevas negociaciones internacionales podría aliviar la crisis energética y financiera de Venezuela.

Con el paso de los meses, surgieron rumores de que Rodríguez estaba promoviendo contactos discretos con representantes cercanos a Donald Trump. Sus partidarios argumentaban que se trataba de una estrategia pragmática para atraer inversiones y recuperar mercados energéticos perdidos, mientras que sus críticos lo interpretaban como una ruptura con la línea oficial del gobierno.

La tensión aumentó cuando comenzaron a circular versiones de un supuesto acuerdo petrolero. El plan permitiría a empresas estadounidenses acceder nuevamente a parte de la producción venezolana a cambio de alivios económicos y cooperación comercial. 

2- ¿Y estos presos políticos dónde están?


De Yare II se llevaron a:

1.Francisco Urdaneta
2.Jhon Naider Berríos
3.Luis Daniel Mizzi
4.Jholmar Cárdenas
5.Yulberson Medina 
6.José Daniel Mendoza
7.Edgar Carrillo
8.José Gregorio Rondón 
9.José Antonio Moreno
10.Brian Guerrero
11.Emilio Cavaniel
12.Meifer Díaz
13.Jhofre Vargas
14.Junior Pineda
15.Franyer Chacín

Del Fuerte Guaicaipuro:

1.José Ángel Barreno
2.Ángel Perdómo
3.Jairo Bettermith
4.Alexander Chávez Magallanes 
5.Emerson Rumi 
6.Luis Paiva Soto
7.Emmanuel de la Rosa
8.Albert Gutiérrez 

Y del Centro de Reeducación de La Planta

1.Antonio Vivas
2.Pedro Tellechea
3.Edgar Corrado
4.Pablo Avariano
5.Safuan Rafeh 
6.Miguel Ibarreto
7.Alejandro Apolinar
8.Franklin  Duran
9.José Luong5o
10.Yeison Alexander Gómez 
11.Miguel Uribe Granizo 

Desaparecidos

1.Raúl Manzanilla
2.Jesús Añez
3.Gilbert Barillas
4.Hugbel Roa


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sábado, 29 de agosto de 2026

Punto crítico MB: ¡Ya ni el petróleo es nuestro!




Mario Augusto Beroes Ríos 

1- ¡Ya ni el petroleo es nuestro!: Que manera de connmemorar la fecha. Hoy, 29 de agosto,  pero de 1975, bajo el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez Rodríguez, entraba en vigencia la Ley que reservaba al Estado venezolano la totalidad de la industria de los hidrocarburos. Era el fin de de las concesiones extranjeras; se convertía al petróleo en el símbolo de la soberanía nacional. Además eramos referencia dentro de la OPEP como país co fundador en 1960. 

Un poco más de medio siglo después ya nada de eso queda en pie, si así puede decirse. Ayer en la noche, Donald Trump desde la Casa Blanca, y Delcy Eloina Rodríguez, desde el Palacio de Miraflores, acababan con un trozo de nuestra historia. Un nuevo acuerdo petrolero entre Washington y Caracas muestra unos términos sobre nuestras reservas que, además, se extienden por 100 años.

Observamos impávidos el fin de la retórica antiimperialista que nos acompañó desde 1999 hasta el pasado 3 de enero. Vivimos la contradicción de un gobierno que usó la soberanía petrolera como bandera, y que ahora entierra dicho estandarte al negociar en las condiciones más sumisas y entreguistas el petróleo que juró defender "del imperialismo yankee."

Estados Unidos convierte el petróleo venezolano en un componente de su estratega de seguridad energética. Sin embargo hay cautela y muy poca información sobre las pocas cifras económicas divulgadas; todas bajo anuncios políticos y ninguna inversión ejecutada o a ejecutarse.

La verdadera dimensión del acuerdo podrá evaluarse cuando se conozcan contratos, operadores, régimen de propiedad, obligaciones fiscales, cronogramas, mecanismos de control y resultados productivos. El anuncio formal de un histórico acuerdo petrolero entre Donald Trump y la presidenta encargada redefine la balanza de poder global y el esquema energético de la región. 

Bajo este pacto, Estados Unidos asume el control directo de más de 65.000 millones de barriles de crudo provenientes de 17 yacimientos nacionales; yacimientos que estaban en poder de empredsas chinas e iraníes. Mientras Washington asegura suministro a bajo costo en pleno conflicto en Irán, Caracas apuesta el todo por el todo a una inyección proyectada de 100.000 millones de dólares en inversión privada para sacar al país del colapso de sus servicios y la parálisis estructural.

Para Trump es un negocio redondo. Se garantiza el petróleo venezolano y a precio de regalo, y se quita de encima la preocupación de perder el crudo que le viene de los países del Golfo Pérsico. Eso Además lo ayuda a mejorar los números para las elecciones de noviembre, garantiza a los votantes, gasolina sin incrementos y la posibilidad  de mejorar la inflación, y hace honor a su lema de Primero América.

Por su parte el Rodrigato sigue atornillado al poder y los bolichicos como Alejandro Betancourt, Francisco Convit y Pedro Trebau continúan haciendo negocios. Y todos contentos aquí y allá. 

La Casa Blanca enfrenta una fuerte presión ante las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Necesita contener la inflación y mitigar el encarecimiento de la gasolina provocado por los seis meses de hostilidades y bloqueos en el estrecho de Ormuz con Irán. El flujo masivo de crudo extrapesado hacia las refinerías del Golfo de México funciona como un amortiguador de precios directos al consumidor estadounidense.

Si el acuerdo energético avanza sin condiciones políticas verificables puede proporcionar al neochavismo recursos, reconocimiento externo y una nueva narrativa de estabilidad suficientes para preservar el control estatal, aun cuando cambie parcialmente su lenguaje económico o su relación con Washington.

El precio político es alto: el manejo de la renta petrolera queda más condicionado por reglas, operadores, licencias y mecanismos financieros vinculados a Estados Unidos. Para Washington, el petróleo venezolano deja de ser únicamente una herramienta de sanción o negociación política y pasa a ser un activo de seguridad energética. 

El objetivo es disponer de crudo pesado compatible con refinerías estadounidenses, reducir vulnerabilidades frente a disrupciones en Medio Oriente y limitar la presencia de competidores estratégicos -en particular China- en activos venezolanos.

2- ¿Dónde está Rafael Quero Silva?: El pasado 19 de agosto, Rafael Quero Silva llegó a Venezuela. Acababa de ser deportado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE). Sin embargo, a días de su llegada, las autoridades venezolanas no han ofrecido información oficial sobre su paradero exacto ni su situación legal actual dentro del país. 

El militar fue expulsado de territorio estadounidense el 18 de agosto de 2026. El Departamento de Seguridad Nacional y el ICE confirmaron formalmente la medida días después. Según reportes preliminares, el vuelo de deportación habría aterrizado en el Aeropuerto Internacional General José Antonio Anzoátegui de Barcelona, en el estado Anzoátegui el miércoles 19 de agosto.

Organizaciones no gubernamentales y víctimas de violaciones a los derechos humanos han denunciado públicamente que el gobierno venezolano mantiene un silencio total sobre si Quero Silva se encuentra detenido, libre o si enfrentará cargos penales en Venezuela. 

Quero Silva, excomandante del Destacamento 47 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en el estado Lara, fue acusado formalmente en EE. UU. por haber ordenado, supervisado y ejecutado torturas contra manifestantes pacíficos entre 2013 y 2014. Tras huir de Venezuela, vivió varios años en Miami trabajando de forma encubierta como extra en telenovelas de habla hispana antes de ser capturado por ICE.

¿Dirán algo al respecto el ministro el capitán y ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello o el general en Jefe y titutular del despacho de Defensa, Gustavo Gómez López? Ambos tienen mucho que contar sobre su ex compañero de armas.

3- Alejandro Betancourt ¿el nuevo amigo de Donald J. y Delcy E?: Alejandro Betancourt enfrenta múltiples investigaciones internacionales por presunto lavado de dinero, corrupción en la empresa estatal PDVSA y adjudicación irregular de contratos eléctricos en Venezuela. Sin embargo, es uno de los aliados de Donald Trump en las negociaciones para que empresas petroleras de menor cuantía en el mercado, exploten los campos petroleros que las grandes trasnacionales no terminan de ocupar.

Conocido como uno de los líderes de los llamados «bolichicos», enfrenta un complejo entramado de problemas legales internacionales enfocados en presunto lavado de dinero, fraude fiscal y corrupción transnacional. Los orígenes de sus disputas judiciales provienen de los millonarios contratos sin licitación que su empresa, Derwick Associates, obtuvo del Estado venezolano durante la crisis energética del gobierno de Hugo Chávez. 
Múltiples investigaciones periodísticas y judiciales señalan que dichos contratos contemplaron sobreprecios masivos que sirvieron para desviar fondos públicos hacia cuentas internacionales. 
El asedio judicial escaló significativamente con su detención en Londres en septiembre de 2025. El arresto fue ejecutado por las autoridades británicas atendiendo a una orden internacional emitida desde Suiza por presuntos delitos financieros. Aunque Betancourt logró obtener la libertad bajo fianza tras pagar una millonaria suma, el tribunal de Westminster le confiscó sus pasaportes venezolano e italiano. 
En los Estados Unidos, el nombre de Betancourt ha estado estrechamente vinculado a la "Operación Money Flight", una macrocausa penal en Florida enfocada en una red que malversó más de 1.200 millones de dólares de PDVSA. 
Documentos judiciales del Distrito Sur de Florida lo han identificado reiteradamente como un co-conspirador no imputado formalmente. Para frenar una acusación penal directa en suelo estadounidense, el empresario contrató en el pasado a defensores de alto perfil y llegó a coordinar reuniones clave con figuras políticas influyentes de Washington. 
Recientemente, investigaciones periodísticas de medios como The Washington Post revelaron un sorpresivo giro político: altos funcionarios de la administración de Donald Trump han intervenido ante las autoridades suizas para favorecerlo. 
Según los informes, el gobierno estadounidense presionó para que el caso en Suiza se resuelva sin penas de cárcel ni sanciones penales, permitiendo el levantamiento de sus restricciones de viaje. 
Esta inusual protección judicial se ha vinculado a su rol estratégico como puente e intermediario clave en la reactivación del sector petrolero en Caracas, operando bajo el amparo de la administración interina de Delcy Rodríguez

 


El Plato de Lentejas: una lectura gerencial del dilema de la transición venezolana

  Luis Manuel De Llano*   Un texto bíblico nos sirve de referencia para tratar de entender la situación política por la que atraviesa ...