Ayer viernes
15 de mayo de 2026, se registró una fuerte explosión seguida de un
incendio en la Planta de Compresión Lamargas, una instalación lacustre
de PDVSA operada junto a la firma China Concord
Resources Corp (CCRC) en el Lago de Maracaibo, estado Zulia.
El
siniestro ocurrió en horas de la mañana en el Bloque 5 y dejó un saldo
preliminar de seis trabajadores heridos con quemaduras de gravedad; dos
desparecidos y un presunto fallecido. Los heridos fueron trasladados al
Hospital Coromoto, a la unidad de quemados y al Hospital Central de Cabimas.
La causa
preliminar se debió a un desperfecto en una válvula de cierre del paso de gas,
lo que provocó la acumulación y posterior estallido de la Planta lacustre
Lamargas, Bloque 5, en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo.
Se comprobó
que los trabajadores de la planta no poseían la ropa indicada para trabajar en
el lugar. No se les dotó de bragas confeccionadas con un material que se llama
Nomex, especial para aguantar cualquier tipo de accidente como el sucedido el
viernes 15.
La tela Nomex es una fibra sintética de aramida desarrollada por la
empresa DuPont. Es mundialmente famosa por su alta resistencia al calor y por
no derretirse ni gotear al exponerse al fuego
De hecho,
hace años que los trabajadores de la industria petrolera no reciben las bragas
confeccionadas con algún tipo de retardante de combustible. El metro de tela de
dicho retardante cuesta 25 dólares, según me informó un conocedor del tema
textil, pero PDVSA tiene años sin adquirir ese tipo de tela.
La
respuesta oficial de PDVSA es un escueto comunicado confirmando el evento, la
evacuación del personal y la apertura de una investigación interna para
determinar las responsabilidades del hecho.
Por cierto,
sería bueno conocer la opinión de Wills Rangel, quien preside la Federación
Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (FUTPV) y también lidera la
Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST).
Y que
responda porqué se violan de la manera más descarada las normas de seguridad en
PDVSA, donde por cierto, también es miembro de la directiva.
¡Reestructuración de la deuda! ¿Cuál reestructuración de deuda?
No fue bien
recibido en el mundo económico el anuncio del régimen que encabeza Delcy Eloina
Rodríguez sobre la reestructuración de una parte de la deuda externa
venezolana. Economistas venezolanos, tanto los que están fuera como los que
viven en el país han dado a conocer sus observaciones y críticas de este
proceso.
Según el
régimen venezolano se va a iniciar una reestructuración total de la deuda
pública externa y de Petróleos de Venezuela (PDVSA), la cual aparentemente
supera los 150.000 millones de dólares, tras casi 9 años de impago. Este
proceso financiero, asesorado por la firma de inversiones Centerview Partners,
enfrenta varios desafíos claves:
- Estrategia integral: El proceso no solo es
financiero, sino que implica sortear la compleja red de litigios
internacionales, arbitrajes y riesgos legales.
- Impacto de las sanciones: El alivio sustancial de la
deuda requiere la gestión y flexibilización de las sanciones, permitiendo
al país movilizar financiamiento y atraer inversiones al sector
energético.
- Objetivo de los acuerdos: Las autoridades han
manifestado que el objetivo de estas negociaciones es lograr un alivio
financiero sustancial que permita estabilizar la economía y reactivar el
desarrollo del país.
Omar
Zambrano, economista,
jefe de ANOVA Policy Research y estudios en la Universidad de Harvard y el John
F. Kennedy School of Government, expresó su opinión en la red social X. Ahí
escribió que “un gobierno sin legitimidad democrática, sin cuadros técnicos,
sin estadísticas macroeconómicas, fiscales ni de deuda creíbles, sin programa
formal con el FMI y sin un plan de estabilización coherente, anunció el proceso
acelerado del pago parcial (solo bonos) de la reestructuración de la deuda
externa”.
Resumiendo
su posición en 6 pasos, Zambrano afirma que para que tengamos una reestructuración
soberana exitosa debemos tener en primer lugar un ente financiero legítimo;
cifras auditables; ancla multilateral (FMI/Banco Mundial), y; un plan macro
creíble.
Añade que
el gobierno interino tiene cero de cuatro. Y aun así, sale a negociar con una
contraparte que sacará todas las ventajas posibles. Esto pone al país a
enfrentar serios riesgos:
1.-
Quita insuficiente.
Sin un análisis de sostenibilidad de deuda refrendado por el FMI no hay forma
técnica de defender una quita (haircut) grande. La evidencia comparada es
contundente
Sin ancla
multilateral, puede haber un descuento, pero este será negociado sobre la
inferencia que hagan los acreedores sobre la capacidad de pago de un soberano
débil. Imagino que habrá muchos tenedores de bonos interesados en un haircut
pequeño, pero el interés nacional es exactamente lo opuesto a eso.
2.-
Mayores costos de financiamiento futuro. Como consecuencia del punto 1, es
bastante posible que el stock de deuda resultante no sea lo suficientemente
bajo para poner a la economía en una trayectoria de deuda sostenible, por lo
que la curva soberana venezolana post-reestructuración nacerá pagando un spread
estructuralmente más alto que el de pares emergentes con similar ratio
deuda/PIB.
Se puede
restablecer el acceso al mercado, pero a un costo mucho más alto, lo cual
alimenta la dinámica fiscal insostenible en el futuro.
3.-
Plazos cortos y períodos de gracia mínimos. La experiencia nos dice que cuando un
soberano débil se sienta a negociar con acreedores fuertes y sin árbitro
multilateral, el acreedor impone y el soberano acepta.
Mi
intuición es que esto probablemente afectará las condiciones generales que se
pueden obtener de este proceso, incluyendo plazos y períodos de gracia, por lo
que habrá menos tiempo para que el flujo de caja externo se recupere y, por
tanto, mayor probabilidad de un nuevo default técnico en pocos años.
4.- El
anuncio de una reestructuración solo parcial del stock de deuda (solo bonos) no
tiene sentido técnico. Venezuela tiene un stock de deuda externa que incluye deuda en
bonos, deuda comercial, impago de proveedores, deuda multilateral, deuda
bilateral y un montón de laudos arbitrales en contra de la República por
expropiaciones (se estima en unos US$ 200 mil millones).
Reestructurar
solo los bonos (unos US$100 mil millones), subestima la verdadera carga de la
deuda externa y no resuelve el problema integralmente, por lo que el alivio
efectivo será marginal y la sostenibilidad post acuerdo seguirá estando muy
comprometida.
5.-
Existe riesgo real de
que un proceso de negociación asimétrico como este, con debilidad estructural
en el Ministerio de Finanzas, el BCV, la Procuraduría General y la Asamblea
Nacional, se terminen introduciendo cláusulas que comprometan ingresos
petroleros futuros, activos en el exterior y hasta políticas fiscales futuras.
Esto
incrementaría la fragilidad jurídica del acuerdo, pues un gobierno democrático
futuro tendría que litigar para revisar términos lesivos.
6.- Por
último, el costo de oportunidad. Y este es quizás el más grave. Una reestructuración mal hecha hoy,
hipoteca la posibilidad de una reestructuración bien hecha en el futuro, por un
gobierno democrático legítimo, con planes coherentes para la estabilización y
el crecimiento económico, con el FMI respaldando nuestra posición, con cifras
auditadas, con cuadros técnicos venezolanos respaldando la institucionalidad
soberana, con respaldo del Club de París, con una quita lo mayor posible, con
plazos largos y tasas decentes.
Concluye
Zambrano afirmando que lo que se anunció es un proceso opaco, parcial,
apresurado, sin contrapartes técnicas serias y sin respaldo multilateral. “Se
va a producir un acuerdo lesivo para los intereses económicos de Venezuela y
para la recuperación que viene”.
Los
venezolanos ahora debemos casi 5 veces más por habitante. Por cierto, las reservas
de oro se las robaron casi en su totalidad en una operación donde Guinea
Bissau, Los Emiratos Árabes Unidos y Rusia aparecen como países que ayudaron al
desfalco
Mil millones de dólares anuales pierde Venezuela
por quema de gas
Se estima
que Venezuela quema o ventea más de 1.000 millones de dólares anuales en
gas que podría usarse para generar electricidad o venderse a otros países.
Es una
fuente masiva de CO_2 y metano. De hecho, Venezuela es uno de los países que más
gas quema en el mundo, ocupando el puesto 10. Esto crea esa característica
"lluvia ácida" y el calor sofocante que sienten las comunidades
cercanas a la vía.
Es una
paradoja dolorosa, mientras la gente en las ciudades sufre por falta de gas
doméstico o hay apagones, ese mismo combustible se quema a plena vista, como en
la carretera hacia Puerto Ordaz.
Departamento de Estado estudia imputar a Raúl
Castro
Según
reportes de medios como CBS News y Reuters, el Departamento de Justicia
está trabajando en la imputación del dirigente cubano, Raúl Castro Ruiz,
pero esta debe ser aprobada primero por un gran jurado federal.
Sin esa
aprobación y la presentación formal de cargos (indictment), no existe una orden
de arresto internacional o mandato de captura vigente.
Ciertamente
dicho Departamento ha venido implementando una política de presión, que se ha
hecho evidente en con la actual administración de Donld Trump, donde se incluyen
también amenazas de aranceles y bloqueos energéticos.
La
situación de Raúl Castro no es la mejor. A sus 94 años, aunque ya no ocupa
cargos oficiales de primer nivel, aunque sigue siendo considerado la figura de
mayor poder real en Cuba.
Se especula
que Castro tiene cáncer de estómago, de ahí que ya se ha retirado de cualquier
evento público en la isla.
¿En Miraflores los proponen y el Dpto. de Estado
aprueba o desaprueba?
Parece un
cuento de “Aunque usted no lo crea”, pero se rumorea que todos los
nombramientos que la presidenta encargada, Delcy Eloina Rodríguez, deben
contar primero con el visto bueno del Departamento de Estado de los
EEUU, según comentó una fuente cercana al palacio presidencial.
El rumor
detalla que la Sra. Rodríguez le envía la lista o terna con los nombres de los
posibles candidatos para el cargo que ella quiere nombrar, y desde Washington,
posiblemente Marco Antonio Rubio, le señale quien debe ser el candidato.
Así se
entiende la insistencia del presidente Donald J. Trump de decir que Venezuela
podría ser el estado 51 de ese país, llevándose por los cachos a Groenlandia, o
al Estado Libre Asociado de Puerto Rico, que tiene más de 100 años esperando que
en Washington decidan.
Helicoide: el soberalismo que se impuso sobre el surrealismo de Dalí
Olvídense
de los relojes blandos, de los elefantes sobre patas de insecto y de las
visiones oníricas del genio de Figueres.
El
surrealismo estético se quedó corto en la Roca Tarpeya. Sobre el lienzo de
concreto caraqueño no se impuso el arte conceptual; se impuso el soberalismo:
esa implacable realidad donde la soberbia de una arquitectura magnífica y
futurista termina arropada por el devenir de su entorno y las dinámicas de la
historia que visten de museo y bunker policial algo que se concibió como punto
de esparcimiento y encuentro.
¿Sabías que el mismísimo Salvador Dalí ofreció su ingenio para
ornamentar el Helicoide? Así lo develó el arquitecto Omar Seijas durante una
charla dictada en el Museo Nacional de Arquitectura, Juan Pedro Posani.
Dalí,
fascinado por la estructura orgánica de la mole, quiso sumar su firma a esta
acrópolis, tal como lo hizo en la cinematografía de Disney y Hitchcock, o en su
místico juego de tarot.
Pero la
realidad local tenía preparado un guion mucho más rudo que cualquier delirio
daliniano. El proyecto quebró, la fantasía mutó y la espiral se convirtió en un
laberinto ciego.
Durante su intervención, Seijas —cuya trayectoria fue reconocida en el
II Salón de Arquitectura (Valencia, 2000)— realizó un viaje de contrastes
profundos. El recorrido inició desde los padres de la idea y la efervescencia
urbana de los años 50, una época de opulencia que parió joyas como la Concha
Acústica de Bello Monte, el Club Táchira, el Hotel Humboldt, la Torre Polar y
el Aula Magna de la UCV.
El
Helicoide iba a ser la corona de ese petromodernismo: un titán con tiendas,
guarderías, gimnasios, restaurantes, auto lavados, hoteles, ascensores
inclinados para 96 personas y una estación de radio en su cúpula. Inclusive de
sus 320 locales figuraba el célebre músico y compositor Aldemaro Romero, entre
los primeros compradores de los 180 espacios vendidos.
Concebido como el primer "Edificio-Vía" del mundo por los
arquitectos Jorge Romero Gutiérrez, Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst, la
estructura desafió la ingeniería global gracias a un revolucionario diseño que
integraba dos rampas —una de subida y otra de bajada— de 2 km cada una.
Esta proeza geométrica llegó a exhibirse con orgullo en el MOMA de Nueva York. Irónicamente, Seijas relató que esa fue la última vez que se disfrutó de los planos originales; a su regreso al país, con el paso del tiempo terminaron en una bolsa y extraviados. El primer síntoma del abandono.
A pesar de la creencia popular, Seijas enfatizó que El Helicoide fue un
proyecto 100% privado. Sin embargo, la caída de la dictadura en 1958 selló su
destino. La naciente democracia ignoró sus bondades y lo asoció erróneamente al
régimen anterior, un estigma político que terminó ahuyentando incluso al
magnate Nelson Rockefeller, quien se había interesado en adquirirlo.
El edificio que magnetizó a intelectuales como el poeta Pablo Neruda
—quien lo calificó como una de las creaciones más exquisitas del hombre— y al
maestro Oscar Niemeyer, sufrió un vuelco histórico.
El
soberalismo transformó la utopía de vanguardia en la realidad que hoy leemos en
la desgarradora publicación: “El descenso del Helicoide: de centro comercial a
prisión”, autoría de Celeste Olalquiaga y Lisa Blackmore. Un proceso que cambió
para siempre su destino, pasando de hito cultural a ícono político.
Seijas en el preámbulo del cierre de su intervención dijo una frase
lapidaria: "El edificio no tiene la culpa". Con ese contundente
axioma exhortó a un Concurso de Ideas que rescate esta joya arquitectónica
respetando su diseño original para devolverle a Caracas su "Utopía de
concreto".
Finalmente, concluyó "el Helicoide reclama su lugar como patrimonio
cultural de Venezuela”. Es una estructura nacida de la propia montaña que pasó
de símbolo del progreso a reflejo de las complejas transformaciones del país;
un recordatorio permanente de que la realidad urbana es capaz de superar
cualquier ficción artística
