Mario Augusto Beroes Ríos.-
1- Delcy E. Rodriguez, la entreguista
Según el Diccionario Anaya de la lengua española, la palabra entreguista se usa de manera despectiva para calificar a una persona o gobernante, que cede los intereses o la soberanía patria a potencias o intereses extranjeros. También se aplica a quien traiciona o vende los intereses de sus representados.
El ataque estadounidense a Venezuela ocurrido el pasado 3 de enero de este año, que concluyó con la detención y puesta en prisión de Nicolás Maduro y Cilia Flores, no cuenta con evidencia oficial de que haya existido una entrega pactada de la pareja presidencial por parte de Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez, aunque muchas pruebas y personas vinculadas al régimen y a la oposición han sugerido la existencia de una negociación interna.
¿Presunta traición?
Para muchos, ambos hermanos habrían facilitado o permitido la operación que concluyó con la captura de Moros y Flores para desplazarlo del poder y asumir ellos el control del gobierno en Venezuela.
Son más que conocidas, en diversos medios de comunicación venezolanos e internacionales, las versiones dadas a conocer con las discrepancias en los horarios y declaraciones ofrecidas por Jorge Rodríguez y Delcy Rodríguez sobre sus últimos contactos con Maduro antes de la incursión militar.
Maduro y Flores primero; el petróleo ahora
Esta semana la presidencia de los Estados Unidos de América oficializó los alcances del tratado con el gobierno de Venezuela. El país suraméricano cede los derechos de explotación de 17 yacimientos petrolíferos por un siglo; sí 100 años, y de esta manera le resuelve un enorme problema político, económico y se se quiere, social a la administración que encabeza Donald J. Trump.
Bajo el acuerdo petrolero anunciado, Venezuela recibirá un estimado de entre 19 y 37 dólares por barril (con un valor base de referencia de 65 dólares por barril), lo que equivale a unos 209.335 millones de dólares totales para el Estado venezolano por los 65.000 millones de barriles involucrados. Toda una golilla para el gobierno estadounidense...ni en los tiempos de la dictadura de Juan Vicente Gómez hubo tamaño robo.
Lo mejor de dicha negociación acordada por la presidenta encargada, Delcy Eloina Rodríguez, es que la explotación del acuerdo queda asignada a la firma privada North American Blue Energy Partners (NABEP), controlada por Alejandro Betancourt y cuyo historial empresarial y judicial plantea preguntas de debida diligencia: qué evaluación hicieron las autoridades estadounidenses y venezolanas, bajo qué criterios fue seleccionado NABEP, quiénes son sus beneficiarios finales y qué salvaguardas contractuales previenen conflictos de interés, sobreprecios o desvío de recursos.
Betancourt, quien se jacta de ser "un simple empresario petrolero", es investigado por las autoridades de España, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Suiza. Sin embargo, fue defendido por la presidencia encargada tras asegurar que fue sobreseído de causas pasadas.
Y es aquí donde comienzan las diferencias entre ambos hermanos. Jorge Rodríguez acusó formalmente y llamó "ladrón" al empresario Alejandro Betancourt en el año 2020. Esta acusación ocurrió durante una alocución en televisión nacional en febrero de ese año.
Rodríguez (actual presidente de la Asamblea Nacional) tildó a Betancourt de "joya" y lo señaló públicamente por desfalcar al Estado venezolano mediante contratos eléctricos milmillonarios con sobreprecio obtenidos a través de la empresa Derwick Associates.
En esa oportunidad, también mostró informes sobre investigaciones criminales por presunto lavado de dinero que el empresario enfrentaba en Estados Unidos por pertenecer a una amplia red de lavado de dinero a través de una malversación de fondos de la compañía petrolera estatal PDVSA.
Pero por órdenes del secretario de Estado, Marcos Alejandro Rubio, los fiscales federales de Miami cerraron la investigación sobre Betancourt por órdenes de la oficina del entonces vicesecretario de Justicia Todd Blanche. Esta medida formó parte de un esfuerzo de funcionarios de la Casa Blanca de Trump y del secretario de Estado Marco Rubio para reclutar a Betancourt con el fin de articular un nuevo y enorme acuerdo petrolero con el Gobierno de Venezuela.
Luego de la "extracción" de Maduro y Flores, la oportunidad de Betancourt llegó y en cuestión de horas, recibió una llamada de funcionarios del Gobierno de EE.UU. que buscaban su ayuda para iniciar conversaciones con los funcionarios del Gobierno de Maduro que permanecían en el poder, encabezados por la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien además era la ministra de Petróleo.
La historia está demostrando que si la presidenta encargada entregó a quien era su amigo, compañero político y presidente del país, no va a tener problemas en entregar la principal riqueza de Venezuela a los EEUU, si el gobierno de Trump le garantiza su estadía en el gobierno, y además, una salida tranquila al exilio en algún país, probablemente del Golfo Pérsico, donde se sabe, ha trasladado parte de su fortuna junto a su hermano.
El tamaño de lo negociado, lo poco transparente del proceso, unido a la falta de legitimidad democrática que en estos momentos tiene la señora Rodríguez nos da como resultado un mal acuerdo, ya que entregamos a los EEUU 35% del 55% de nuestro petróleo y otro 20% con enormes descuentos durante 100 años.
Delcy Rodríguez comenzó a distanciarse de Nicolás Maduro debido a profundas diferencias sobre el rumbo económico del país. Mientras el gobierno intentaba mantener sus alianzas tradicionales, ella consideraba que una apertura hacia nuevas negociaciones internacionales podría aliviar la crisis energética y financiera de Venezuela.
Con el paso de los meses, surgieron rumores de que Rodríguez estaba promoviendo contactos discretos con representantes cercanos a Donald Trump. Sus partidarios argumentaban que se trataba de una estrategia pragmática para atraer inversiones y recuperar mercados energéticos perdidos, mientras que sus críticos lo interpretaban como una ruptura con la línea oficial del gobierno.
La tensión aumentó cuando comenzaron a circular versiones de un supuesto acuerdo petrolero. El plan permitiría a empresas estadounidenses acceder nuevamente a parte de la producción venezolana a cambio de alivios económicos y cooperación comercial.
2- ¿Y estos presos políticos dónde están?
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